Se trata de un hongo considerado extremadamente alucinógeno de origen Estadounidense. Los frutos son alargados y con una cabeza relativamente pequeña, que suele medir en torno a uno o dos centímetros. Su cultivo no es sencillo dada la poca cantidad de esporas que entregan sus cabezas y sus parámetros de desarrollo, más rígidos que en los cubensis. Requiere el uso de compost pasteurizado, alta humedad y abundante ventilación.