Cuando el cultivo de setas se realiza en interiores empleando sustratos preparados artificialmente, no solo se consiguen unas condiciones óptimas para el cultivo de las setas deseadas, también se favorece el crecimiento de una gran cantidad de organismos, de los cuales, unos pocos pueden ser perniciosos para la salud. Para asegurarnos de que el cultivo es del tipo de seta deseado, tendremos que prestar especial atención a la higiene en todo el proceso. Antes de empezar, hay que lavarse las manos con jabón antibacterias y agua caliente. Después, las limpiaremos con alcohol de uso tópico. Mantén limpias y libres de polvo las habitaciones donde se vayan ha realizar las inoculaciones y donde se vayan a producir las setas (fase de fructificación). Tampoco se debe entrar en estas zonas limpias con ropa sucia o zapatos. Igualmente importante es la higine personal. De hecho, un pelo sucio es un nido de todo tipo de organismos indeseables para el cultivo y que, pueden estropear nuestro proyecto. Lo mismo es aplicable a unas manos sucias.
La vermiculita está hecha de un mineral llamado mica. La mica, machacada y conteniendo agua, es calentada hasta que se expande a un volumen varias veces superior al de la mica sin tratar. La Vermiculita tiene la propiedad de retener una cantidad de agua muy superior al de su peso a la vez que mantiene la textura suelta y aireada del sustrato. La Vermiculita es comercializada en diferentes grosores, siendo el grosor medio/ medio-fino, los más adecuados para el cultivo de setas.
La BRF se puede conseguir en algunas tiendas de alimentación y herbolarios, aunque a veces lo único disponible será el arroz integral en grano entero. En éste caso tendremos que convertir el grano en harina utilizando un molinillo eléctrico de café. La BRF se conserva más tiempo y en mejores condiciones en un lugar fresco y seco. Si no, podría ponerse rancia debido al contenido en grasas de las cáscaras del arroz.. En caso de no poder adquirir la BRF, se puede sustituir por harina de trigo integral o harina de centeno. El mijo y la comida para pájaros que contiene mijo también se puede utilizar.
El agua que empleemos para la preparación del sustrato debe de ser potable y de cierta calidad. Normalmente, el agua del grifo sirve, pero si no se está seguro de su calidad, lo mejor es utilizar agua embotellada o mineral.
Se trata de una jeringuilla de plástico de unos 10-12cc de capacidad que contiene una solución acuosa con esporas en suspensión. El aspecto de la jeringuilla de esporas puede variar desde completamente transparente a ligeramente violeta, dependiendo de la cantidad de esporas que haya en la solución. Las esporas son microscópicas, así que aunque parezca que es solo agua, en realidad habrá multitud de ellas dentro de la jeringuilla.
Los tarros deberán tener una capacidad aproximada (240ml). Se pueden utilizar tarros de conservas o vasos (ver foto), lo importante es que la boca sea más ancha que la base, de éste modo y una vez colonizado por el micelio, podremos sacar el pastel del vaso o tarro de una sola pieza sin dificultades.
Los tarros deberán tener una capacidad aproximada (240ml). Se pueden utilizar tarros de conservas o vasos (ver foto), lo importante es que la boca sea más ancha que la base, de éste modo y una vez colonizado por el micelio, podremos sacar el pastel del vaso o tarro de una sola pieza sin dificultades.
Pon en un bol la cantidad total de vermiculita necesaria para preparar todos los tarros de la tanda que vamos a hacer. Por ejemplo, para 6 tarros: 6 x 140 ml = 840 ml.
Añade poco a poco el agua a la vermiculita mientras remueves al mismo tiempo con una cuchara.
Hay que tener cuidado de no añadir más agua de la que es capaz de absorber la vermiculita. Remueve bien
para
que
la
vermiculita se humedezca lo más uniformemente posible
Si inclinas el bol, solo una pequeña cantidad de agua debe acumularse en el fondo (ver foto).
Ésto nos indica que la cantidad de agua en la vermiculita es el correcto.
Ahora añade de golpe toda la harina de arroz integral a la vermiculita y mezcla bien. Siguiendo el ejemplo anterior: 6 tarros x 40 ml = 240 ml. El objetivo es que todas las partículas de vermiculita queden rebozadas homogéneamente con la harina.
Rellena los tarros con la mezcla dejando 1cm libre en la parte superior. No hay que apretar la mezcla,
hay
que
dejarla suelta y aireada que es como mejor y más rápido crece el micelio.
También tendrás que tener cuidado para no dejar restos de sustrato en la parte superior vacía ni en los
bordes
del tarro. Si se mancha o quedan restos en estas zonas, hay que limpiarlas bien con un trapo ya que
pueden
ser
foco de infecciones más adelante, arruinándonos el proyecto por completo.
Corta un trozo de papel de aluminio de unos 12 cm de ancho y doblalo por la mitad. Pon el trozo doblado sobre el vaso como para taparlo (ver foto). Si estás utilizando tarros, hay que hacer 4 agujeros en la tapa. Los agujeros tendrán que tener la misma distancia entre ellos. Si considerásemos la tapa del tarro una esfera de rejoj, haríamos un agujero en las 12, otro en las 3, otro en las 6 y un último en las 9. Los podemos hacer con un clavo pequeño y un martillo. Lo importante es que los agujeros sean un poco más grandes que el diámetro de la aguja con la que inyectaremos las esporas.
Ajusta el papel de aluminio firmemente al vaso para que quede bien tapado
Pon sobre el vaso ya cubierto otro trozo de papel de aluminio de unos 12 cm x 12 cm. Si has preparado tarros, cubre la tapa igualmente. Dejaremos los bordes del papel de aluminio un poco separados del vaso ya que ésta última capa habrá que quitarla para inocular las esporas en el sustrato. El resultado final es un vaso cubierto por 3 capas de papel de aluminio.
Vierte aproximadamente 2,5 cm de agua en la olla a presión. No excedas ésta cantidad porque el agua podría introducirse en los vasos al hervir, alterando así el contenido óptimo de la misma en el sustrato. Introduce los tarros en la olla a presión. Es recomendable utilizar una rejilla para evitar que los tarros estén en contacto directo con el fondo de la olla. Cierra la olla y ponla a fuego medio hasta conseguir la presión adecuada (15 psi = 1 atm en presión atmosférica = 1000 gr/cm2). Si calentamos la olla demasiado rápido, corremos el riesgo de que algún tarro se rompa por el brusco cambio de temperatura.
En cuanto empiece a salir el vapor por la válvula, baja el fuego hasta conseguir mantener un constante escape de vapor, sin subidas ni bajadas. Una vez llegues a este punto, esteriliza los tarros durante 45 minutos. El procedimiento puede cambiar dependiendo de la olla que utilicemos. Si no tienes experiencia utilizando ollas a presión, lo mejor es que consultes el manual de instrucciones o preguntes a alguna persona que esté familiarizada con su uso. Transcurridos los 45 minutos, retira la olla del fuego y deja enfriar a temperatura ambiente durante al menos, 5 horas. En caso de no tener acceso a una olla a presión, la esterilización se puede realizar en una cazerola grande con tapa. En éste caso hay que cocer los tarros durante 1.5 horas. Debido a la evaporación que se produce con la cocción, tendrás que mantener el nivel de agua, añadiendo más cantidad según sea necesario.
Cuando la olla a presión se haya enfriado, saca los tarros y ponlos sobre una superficie limpia. Ten un mechero de alcohol o de gas preparado y la jeringuilla con esporas. Menea la jeringuilla para mezclar bien las esporas con el agua
Para poder menear la jeringuilla adecuadamente, es conveniente que tenga alguna burbuja de aire dentro. Si la jeringuilla que has hecho o comprado no tiene burbuja alguna, puedes introducir 1 cc de aire estéril succionándolo mientras quemas la punta de la aguja al rojo vivo con un mechero.
Para hacer más cómodo el proceso de inoculación, suelta el papel de aluminio de los vasos de modo que se facilite su posterior retiro.
Quita el plástico protector de la aguja y quémala con el mechero hasta el rojo vivo. Deja que se enfríe unos segundos
Quita la primera capa de papel de alumino del tarro y reserva
Atraviesa con la aguja el papel de aluminio en un punto cercano al borde del vaso (ver foto). Introduce la aguja unos 2-3 cm. e inyecta las esporas mientras la aguja toca con el borde interior del vaso, podrás ver como parte de la solución escurre hacia el fondo del vaso. Cada vaso se inoculará en cuatro puntos diferentes y equidistantes, viene explicado en uno de los puntos anteriores. Hay que inyectar entre 1-1.5 cc de solución de esporas en cada vaso (0.25-0,4 cc por agujero). Por tanto, con una jeringuilla de 10 cc podremos inocular entre 6-10 vasos.
Tapa de nuevo el vaso con el trozo de papel de aluminio que habías quitado para inocular. Conviene esterilizar la aguja cada 2 tarros inoculados para prevenir contaminaciones. En caso de que un vaso esté mal esterilizado, podría contaminar el resto. Si por casualidad en algún momento la aguja toca otra cosa que no sea el interior del vaso, habrá que esterilizar con el mechero. Cuando termines de inocular todos los vasos, asegúrate de que quedan bien tapados (ver foto). Escribe en el papel de aluminio con un rotulador, la fecha de inoculación y nombre de la seta.
Los vasos/frascos deben incubarse a una temperatura de entre 21-27ºC, mejor más alta que baja, pero nunca excediendo los 27ºC. Si no te es posible mantener estas temperaturas puedes fabricarte un incubador.
Los frascos inoculados se desarrollan más rápido si se almacenan a una temperatura de 27°C (80°F) (según Stamets, la mejor temperatura de incubación para P. cubensis sería de 86°F, pero dado que los frascos en sí mismos son unos pocos grados más cálidos que el entorno (el micelio emite calor cuando crece) 80°F es una temperatura de incubadora buena y segura). Puedes construir una incubadora efectiva utilizando dos cajas de plástico del mismo tamaño y un calentador de acuario. Hay varios tipos de calentadores de acuario. Cuando compres un calentador, asegúrate de que sea del tipo "completamente sumergible". Coloca el calentador en la parte inferior de la primera caja y vierte agua tibia a 27°C hasta que el calentador esté completamente sumergido. Ajusta el termostato del calentador para que se apague justo a 27°C. Coloca algunos separadores en el fondo de la caja, estos sostendrán la segunda caja y evitarán que toque el calentador. En la imagen de arriba se utilizan 4 frascos. También podrías usar ladrillos, piedras o algo similar.
Coloca la segunda caja dentro de la que contiene agua. Después de unas pocas horas, mide la temperatura nuevamente y ajusta el calentador si es necesario para que la temperatura del agua sea de 27°C.
Cuando la caja está vacía, flotará en el agua. El nivel del agua en la caja inferior debe alcanzar aproximadamente 2/3 de la altura de la caja, suponiendo que la caja superior esté en su lugar cargada con frascos y descansando sobre los separadores.
Ahora puedes poner los frascos inoculados en la caja.
Cubre los frascos con una manta para evitar que el calor se escape y mantener los frascos en la oscuridad. Nota: el nivel del agua disminuye en algunas semanas por evaporación. Por lo tanto, debes agregar un poco de agua fresca de vez en cuando para mantener el nivel de agua lo suficientemente alto. ¡Nunca dejes que se evapore tanta agua que el calentador deje de estar sumergido en agua!
Manteniendo las condiciones idóneas, deberías empezar a ver los primeros signos de germinación: son
pequeñas
motas
de color blanco nieve. Es el micelio. El color del micelio es siempre blanco, si ves otro color, es
decir
verde,
rojo, rosa, negro... los vasos están contaminados y el contenido debe tirarse a la mayor brevedad
posible.
Deberás repasar tus procedimientos higiénicos para mejorarlos y reducir al mínimo el % de vasos
contaminados. Una
vez vaciados y lavados con detergente y agua caliente, estarán listos para usar nuevamente.
Dependiendo de la temperatura de incubación, los vasos estarán totalmente colonizados en 14-25 días. Una
vez
esto
ocurre, hay que bajar la temperatura a 21ºC y los vasos tendrán que recibir luz indirecta.
Nunca deben recibir luz directa.
En 5-10 días (con algunas especies puede tardar hasta 30 días) se empezarán a ver pequeñas acumulaciones de micelio llamados primordios. Éstos son el comienzo de las setas. En un par de días, se podrán ver perfectamente pequeñas setas con sombrero marrón creciendo dentro del vaso. Es el momento de "parir" el pastel (sacarlo del vaso) y ponerlo en el terrario donde se desarrollarán completamente. Algunas especies no producen setas tan fácilmente. Si es el caso, mete los vasos en bolsas de plástico y ponlos en la nevera (no congelador) durante toda la noche. Al día siguiente, saca los pasteles del vaso y mételos en el terrario para que fructifiquen. Éste shock de frío (cold shock) provoca que el micelio empiece a producir setas.
La fructificación se puede llevar a cabo en cualquier tipo de contenedor que pueda ser cerrado fácilmente y que tenga al menos uno de los lados transparente, que preferiblemente debería estar arriba. Cubos de basura, cajones de neveras, cajas de plástico, terrarios, acuarios... son algunos tipos de contenedores que se utilizan para éste fin. Esparce una capa humedecida de 1 cm de perlita o arcilla expandida o incluso una toalla mojada de papel en el fondo del contenedor y pon con mucho cuidado los pasteles encima dejándolos que caigan por su propio peso dando la vuelta a los vasos. Si el contenedor es lo suficientemente grande se podrán poner varios pasteles a fructificar, lo importante es que estén separados unos de otros por una distancia mínima de 5 cm. De este modo las setas tendrán espacio suficiente para crecer sin estar entorpeciéndose unas a otras. Tapa el contenedor con un trozo de plástico transparente. Una vez al día tendrás que renovar el aire del interior del contenedor utilizando por ejemplo, un trozo de cartón. Si la capa del fondo se seca, pulveriza agua encima para mantener el nivel de humedad óptimo. Esta capa es la que mantiene una alta humedad relativa dentro del contenedor. Nunca pulverices agua directamente sobre los pasteles. Trata los pasteles con mucho mimo y en caso de tener que manipularlos, lávate las manos muy bien antes de proceder. Algunas veces los pasteles se resisten a abandonar los vasos. En este caso, coje el vaso al revés sobre la palma de una mano y golpea con la otra, el dorso de la mano que sujeta el vaso (ver foto). Esto desprenderá el pastel de las paredes del vaso y saldrá sin problemas.
Las setas se desarrollarán en cuestión de días. En cuanto los sombreros empiezan a abrirse, las setas se pueden arrancar y proceder a su secado. La aparición y desarrollo simultáneo de un número determinado de setas se denomina tanda (flush).
Algunas setas crecerán hasta un tamaño desarrollado mientras que otras permanecerán pequeñas y nunca crecerán más, son los abortos. Se reconocen muy bien porque sus sombreros son negros y porque dejan de crecer en algún momento, claro está. Estas setas se pueden consumir también, siempre y cuando no hayan empezado a pudrirse.
También es importante que todas las setas de una tanda se arranquen a la vez, incluidos los abortos. Para quitar una seta, agárrala del pie y gira hasta que se desprenda del pastel. Ten siempre las manos limpias.
También es importante que todas las setas de una tanda se arranquen a la vez, incluidos los abortos. Para quitar una seta, agárrala del pie y gira hasta que se desprenda del pastel. Ten siempre las manos limpias. Existe la opción de sumergir los pasteles en agua entre tanda y tanda para rehidratarlos. Las setas las tendremos que haber quitado previamente. Esta práctica mejora la calidad y cantidad de las tandas sucesivas. Tras una semana, una nueva tanda de setas empezará a crecer y madurará en pocos días. Este ciclo se repite unas 4 veces y a veces más. Entonces el pastel pierde la capacidad de producir setas porque ya no contiene nutrientes que puedan proveer el crecimiento de más setas. El pastel ya no vale y hay que tirarlo aunque se puede utilizar para empezar un cultivo de exterior. Algunas veces, el moho verde ataca a los pasteles antes de producir las 4 tandas mínimas esperadas. Mala suerte, hay que deshacerse de ellos para evitar que la contaminación se extienda por toda nuestra casa y nos arruine futuros proyectos.